El jueves minutos pasadas las 19.30hs asaltaron a mi hija y su novio en la Plaza Santamarina lado de Arana. Cruzaban para tomar el colectivo y un individuo se acercó en bicicleta, levantó su remera mostrando un arma y les pidió los celulares. Minutos antes robó el de otra joven o sea en menos de 10 minutos se hizo de tres celulares, y son los que sabemos, podemos dejar volar la imaginación y calcular con cuanto se fue a la casa el sujeto. En la municipalidad se me dijo que las cámaras no filmaron porque estaba oscuro y acá me pregunto si está oscuro ¿no sería bueno seguir iluminando? Hoy lamentablemente es común escuchar estos sucesos y lo que más me enerva es ver lo entregada que está la gente. El conformismo nos está ganando, el agradecer estar vivos y nada más importa. Me pregunto, primero ¿dónde están las personas responsables de nuestra seguridad que a esa hora no patrullaban la zona? es un lugar céntrico y una hora pico ¿no hay policías que hagan su trabajo? ¿Cómo pueden estos delincuentes seguir valiéndose de las cosas de los demás con total impunidad? Uno siente impotencia ante tanto atropello. Toda la zona de la estación con poquísima luz y encima sin vigilancia ¿por qué? A cuatro cuadras una plaza con una iluminación donde en más de una ocasión, el pleno día se avergüenza por no poder competirle ¡qué increíble!
Hace unos meses, se entregaron 20 patrulleros que en su presentación daban vueltas por toda la zona céntrica a pleno bocinazo, ¿dónde están hoy esas patrullas? Se habló de bici policías ¿alguien los ve? muy de vez en cuando alguno. Lo cierto que si en nuestra propia estación, centro de la ciudad de Monte Grande, sufrimos estos atropellos ¿qué podemos esperar para las zonas periféricas?
No deben callarnos, ni acostumbrarnos a lo inmoral, debemos de exigir una vida digna donde no seamos rehenes, donde podamos disfrutar una caminata sin mirar para todos lados, donde los arrebatos sean sólo un feo recuerdo.
Hoy escribo esto, no porque me haya tocado de cerca la inseguridad, sino priorizando un deseo, “recobrar la libertad” para que quienes asumieron el deber de cuidarnos cumplan con su trabajo.
A pesar de todo sigo apostando volver a ver a mi país como lo conocí toda mi infancia, adolescencia y juventud y que los únicos presos sean quienes lo merecen, los delincuentes sin importar la edad que tengan ¡cambien esas leyes de una vez!
Hace unos meses, se entregaron 20 patrulleros que en su presentación daban vueltas por toda la zona céntrica a pleno bocinazo, ¿dónde están hoy esas patrullas? Se habló de bici policías ¿alguien los ve? muy de vez en cuando alguno. Lo cierto que si en nuestra propia estación, centro de la ciudad de Monte Grande, sufrimos estos atropellos ¿qué podemos esperar para las zonas periféricas?
No deben callarnos, ni acostumbrarnos a lo inmoral, debemos de exigir una vida digna donde no seamos rehenes, donde podamos disfrutar una caminata sin mirar para todos lados, donde los arrebatos sean sólo un feo recuerdo.
Hoy escribo esto, no porque me haya tocado de cerca la inseguridad, sino priorizando un deseo, “recobrar la libertad” para que quienes asumieron el deber de cuidarnos cumplan con su trabajo.
A pesar de todo sigo apostando volver a ver a mi país como lo conocí toda mi infancia, adolescencia y juventud y que los únicos presos sean quienes lo merecen, los delincuentes sin importar la edad que tengan ¡cambien esas leyes de una vez!






