PERSONAJES

miércoles, 25 de abril de 2018

Cuando el instinto es más fuerte...

Cazzandra 2001 -2014 ¡Siempre en nuestro corazón!
 Hace unos años quisimos tener sedosos japoneses, son esas gallinitas con piel azul y sus plumas parecen pelos a simple vista. En su cabecita en lugar de la conocida cresta tienen como un sombrerito redondo muy, muy vistoso. 
   Compramos una pareja y por supuesto al tiempo la gallinita estaba echada incubando casi veinte huevos. Pasaron los días y nacieron una hermosa tanda de pequeñísimos pollitos. Mamá gallina salió del nido con sus polluelos y ahí vimos que dos no habían roto el cascarón. Esos huevos se enfriarían en pocos minutos y ahí había que decidir el destino de los mismos. Sin pensar demasiado, mi marido improvisó una incubadora, luz, agua para humedad y los huevos que debían rotarse cada tanto, como hace mamá gallina. 
   Esto quedó armado en la galería de casa sobre una banqueta. Por supuesto, tenemos perritos y los chiquitos no alcanzaban la caja, pero Cazzandra, una bellísima rottweiler se acercó despacito y metió su enorme cabezota en la caja. Claro, en un primer momento corrimos pensando que podía llevarse los huevos, pero no, y ante nuestra sorpresa, los miró y se fue…
   Ese caminito a la caja, lo hacía seguido, observaba y se retiraba.
  No recuerdo si pasó uno o dos días y de los huevos nació un pollito, el otro no prosperó y fue Cazzandra quien no se perdió el nacimiento. Cuando voy a la galería, ella quería que vea la caja que por supuesto allí me dirigía para rotar los huevos y me encuentro con la recién nacida. ¡Qué felicidad que mi marido haya decidido darle una oportunidad con su improvisada incubadora! Ahora venía integrar a la recién llegada (porque era una pollita) con sus hermanos. Lamentablemente fue imposible, mamá gallina no la aceptaba, la picoteaba y encima era más pequeña así que la dejamos en la caja con maíz picado y bb, enseñándole como hace la mamá, a alimentarse con golpecitos al lado de la comida. Todo el tiempo Cazzandra la seguía acompañando.
   Recuerdo que era un día de sol radiante y decidimos soltarla a ver si solita se integraba con sus hermanitos y ahí nuestra sorpresa. Mamá gallina con sus pollitos por un lado y Cazzandra al sol por otro, la pollita al dejarla en el parque, corrió hacia la perra y allí se quedó. Así nos dimos cuenta que es cierto que reconocen como mamá a la primera que ven y la Galli (así la llamamos) vio a Cazzandra como su mamá.
   Nunca supo que era una gallina, jamás se integró al grupo, que estaban sueltos por el parque como mascotas. 
   Galli, fue creciendo, siempre durmió en la cucha con su mamá perruna, jamás comió maíz como los otros, sino el balanceado del plato de la perra.
   Fue una maravillosa experiencia, una rottweiler que adoptó la frágil pollita, que por supuesto murió de vieja, como si fuera su hija.

La Galli que se creía perra

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